" Hervás con sus castañares recoletos en la falda de la sierra, que hace espalda de Castilla, tus telares reliquias de economía medieval que el siglo abroga, y en un rincón la sinagoga en la que la grey se reunía, que hoy añora la verdura de España, la que regara con su lloro, -de él no avara- el Zaguán de Extremadura"
(Miguel de Unamuno)


Os invito a que emprendamos juntos un viaje gracias al cual esperamos llegar a conocer mejor el Barrio Judío de Hervás y su patrimonio histórico y cultural en general. Porque sólo protegemos lo que amamos, y sólo amamos lo que conocemos.

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miércoles, 9 de septiembre de 2009

PONIENDO DE MANIFIESTO LAS INCOHERENCIAS. ¿POR QUÉ NO CERRAR A LOS VEHÍCULOS EL BARRIO JUDÍO?

En más de una ocasión en la corta vida de este blog hemos puesto de manifiesto el esfuerzo derrochado por los habitantes del Barrio Judío y las autoridades responsables de la conservación del mismo por respetar los cánones arquitectónicos tradicionales. Cierto es que se han cuidado incluso pequeños detalles como los armarios para esconder los contadores externos a las casas o las mangueras antiincendio, rigurosamente fabricados en madera y rematados por herrajes con sabor a antiguo. Por eso resulta aún más sorprendente y horripilante encontrar modernos medios de locomoción aparcados en sus callejuelas. Los coches, con sus colores chillones, afean sobremanera la judería, deslucen su bella arquitectura. Pero además implican otra serie de problemas que no son únicamente de naturaleza estética.
Para empezar, habría que proteger estos edificios de la contaminación directa ocasionada por los coches y motos. Pero es que además el uso de medios de locomoción mecánicos en esta zona del pueblo se convierte en un engorro que no facilita en absoluto la vida ni ofrece comodidad. Dado que las calles son muy angostas, circular por ellas se hace extremadamente complejo: no pocas veces aparcar implica maniobras casi imposibles y esperar a que el tráfico se despeje exige una paciencia infinita. Un par de coches ya son suficientes para originar un tapón considerable. Imaginemos lo que sucede cuando una furgoneta comercial (a menudo de gran tamaño) se empeña en transitar por él (lo que sucede constantemente). En resumidas cuentas, se tarda mucho más en llegar a donde se quiere ir en coche que a pie.
Es decir que el tráfico en el Barrio Judío no sólo afea y contamina una zona histórica, sino que en realidad no facilita la vida a sus habitantes. Más bien todo lo contrario. De hecho, no es raro escuchar cómo algunos de ellos se quejan precisamente de esto.
Por todo ello, aunque supongo que mi propuesta no será bien acogida por los habitantes de la judería que son propietarios de vehículos y que desean tenerlos aparcados bajo su casa, creo que la medida más lógica sería cerrar el Barrio Judío al tráfico.
De hecho, incluso los propietarios de coches verían mejorar su calidad de vida si no pudiesen transitar por el barrio con sus coches, ya que evitarían perder su precioso tiempo y no pondrían en riesgo su serenidad.
La policía local suele apelar al buen juicio de los ciudadanos y pide a los visitantes que sean comprensivos con los problemas que el tráfico pueda ocasionar en el casco antiguo. Yo diría que no debemos resignarnos a pedir comprensión. Debemos evitar que dichos problemas lleguen a producirse.
Con tal fin, sería deseable que las autoridades competentes decidiesen cerrar al tráfico el Barrio Judío. No obstante, medidas como ésta son muy poco populares a corto plazo (para que los habitantes aprecien sus beneficios se requiere un poco de tiempo o una clara visión de futuro por su parte), y por tanto es de esperar que muy pocas administraciones tengan el coraje de emprenderlas.
En cualquier caso, se tome una medida de este tipo o no, creo que aún más importante es concienciar a los vecinos de que hay cosas que no se deben hacer, incluso si no están explícitamente prohibidas. No se deben hacer sencillamente porque dañan algo que es de la comunidad, y la comunidad somos todos.
Por tanto apelo a los vecinos del Barrio Judío para que sean ellos quienes se conviertan en protagonistas de una iniciativa ciudadana, para que sean ellos quienes den ejemplo de buen juicio y de responsabilidad.
Creo que convendría recordar que cada vez son más las ciudades europeas que deciden cerrar al tráfico sus cascos históricos con el fin de protegerlos y conservarlos mejor. Este tipo de medidas se adoptan incluso en zonas mucho más amplias que el Barrio Judío de Hervás, que se puede recorrer perfectamente en su totalidad a pie sin ningún esfuerzo. De hecho, me permito recordar que antaño los coches no bajaban a la judería. Quienes tienen ya una cierta edad recordarán que, hace unos cincuenta años, incluso los distribuidores evitaban bajar con sus furgonetas de reparto, que solían quedar aparcadas en La Plaza. Los productos sencillamente se distribuían por las tiendas con carritos para mercancías. Una prueba más de que nuestra propuesta no es descabellada en absoluto.

domingo, 30 de agosto de 2009

INTENCIONES

     Este blog intentará hacer honor a esa proverbial hospitalidad del Barrio Judío y sus gentes abriendo sus puertas a propios y extraños, a los apasionados de la cultura sefardí y a cuantos curiosos nos puedan honrar con su visita. Guiaremos a quienes se interesan por la historia, el arte y la cultura en general por las empedradas calles del Barrio Judío. Mediante este viaje virtual, que será posible gracias a un nutrido material gráfico, esperamos dar a conocer la judería de Hervás a quienes aún no la han visitado.
     No obstante, desearía que este blog resultase útil también a quienes conocen perfectamente las calles que recorreremos, a quienes se criaron en ellas y quizá aún las habiten: a los propios vecinos de Hervás, especialmente a quienes viven en el Barrio Judío. El proyecto que hoy ve la luz nace con una clara vocación de servicio, con la intención de convertirse en un centro de reunión, una plaza en la que hacer públicas con total libertad impresiones y opiniones, puede que incluso propuestas o esperanzas. Nuestra intención es que quienes han visitado el Barrio Judío y quienes en él residen nos hagan partícipes de sus reflexiones o sus propias experiencias, que compartan con nosotros ideas de las que la comunidad con toda seguridad sabrá beneficiarse.
     Queda claro por tanto que mi intención no es erigirme en representante de nadie, sino poner a vuestra disposición un espacio donde os podáis expresar libremente, en el que podamos intercambiar ideas y dialogar. No me cabe duda de que el único propósito que impulsará a cuantos se unan a esta aventura será el de conservar, y en la medida de lo posible mejorar, un patrimonio que es de todos. Aunque antes que a nadie pertenece a los hervasenses. Son ellos quienes tienen el privilegio de disfrutar de él todo el año. No obstante, conviene ser conscientes de que ese privilegio implica también una gran responsabilidad: la de preservar el tesoro que heredaron de sus mayores.
     Los vecinos no sólo del Barrio Judío sino de todo el pueblo se convierten así en custodios de un legado del que todos disfrutamos. A esos custodios el visitante debe agradecer sus desvelos. Pero también puede colaborar activamente en su labor de conservación del patrimonio haciéndoles partícipes de sus impresiones y sugerencias, de sus críticas constructivas cuando lo estime oportuno.
     Evidentemente yo haré público mi propio punto de vista sobre diversos argumentos que atañen a la judería. Quizá esas opiniones den pie a que otros visitantes compartan con nosotros sus propias reflexiones. No cabe duda de que cuantos más seamos, más se enriquecerán nuestras conclusiones.